Consideraciones sobre la participación de las familias de cara al Modelo Educativo 2016

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Algunos hechos

En México, la Ley General de Educación (LGE) reconoce como parte del sistema educativo nacional (con derechos y obligaciones) a los adultos que tienen la potestad o tutela de los educandos. El mecanismo a través del cual pueden involucrase las familias del alumnado, el personal docente y los representantes de la sociedad civil en la vida escolar es mediante los Consejos Escolares de Participación Social (CEPS). Lo anterior es un mecanismo de colaboración importante, porque la investigación nos dice que buenas expectativas de las familias influyen positivamente en el desempeño escolar del estudiantado.

En el Informe 2016 del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) sobre la Educación Obligatoria en México, en orden, las familias reportan que participan en sus escuelas con contribuciones en dinero (86%), seguido de la participación para elaborar el programa anual de trabajo, proyecto escolar o plan de mejora (77.3 %); y, posteriormente, en la decisión sobre en qué gastar los recursos de programas federales o estatales (71 %) (Ver infografía). Resalta el dato de que la participación de las familias es más frecuente en las escuelas públicas (al menos 70 %) que en las privadas (máximo 50%).

En el Modelo educativo 2016, el tema de la participación familiar está incluido en el eje de Gobernanza del sistema educativo. El Modelo plantea que las familias de las y los educandos podrán participar principalmente en la contraloría social de los recursos financieros que se otorguen a las escuelas, quienes tienen la obligación de hacer una gestión con transparencia y rendición de cuentas. También tiene la posibilidad de apoyar en algunas decisiones de los Consejos Técnicos Escolares (CTE). Lo anterior no es nada nuevo; así está previsto en la normatividad vigente (acuerdos secretariales CPS y gestión escolar 717).

La relación Escuela-Familia en la Propuesta curricular para la educación obligatoria 2016 es uno de los “cómo” para gestionar el nuevo currículo de la educación básica. Según el documento, los puntos de acuerdo entre el CTE y el CEPS deben estar enfocados en mantener una comunicación fluida entre ambas instituciones sobre las actividades y propósitos educativos, construir expectativas ambiciosas en el desarrollo intelectual de las y los educandos, involucrarse en la contraloría social y fomentar los valores que promueven la inclusión.

Para el análisis y el diálogo

  • Las familias constituyen el agente más importante en la formación de los niños, niñas y adolescentes (NNA). El sistema educativo se hace corresponsable de parte de su formación académica y, por lo anterior, se requiere de un trabajo conjunto y cercano.
  • En el Modelo educativo, la participación de las familias hace énfasis en la transparencia y rendición de cuentas. Si bien esta atribución suena pertinente para cuidar los recursos públicos, se considera que las familias están llamadas a ser más importantes que eso. Hay que resaltar, en aquel documento, la vertiente que La Propuesta curricular abre para que las familias opinen sobre los ámbitos de la autonomía curricular.
  • En los lineamientos sobre el funcionamiento de los Consejos de Participación Social se establece que, una de las funciones del Consejo Estatal de Participación Social de cada entidad es contribuir en la formulación de propuestas de contenidos regionales en los planes y programas de estudio y opinar sobre los mismos. Esta atribución permite a estos Consejos convertirse en un agente importante en el diseño e implementación del componente de la Autonomía curricular.
  • Llama la atención que, en la narrativa de la Propuesta sobre la participación de las familias, se advierta sobre la resistencia que éstas podrían tener ante los cambios curriculares propuestos; dice el documento: “poner en marcha estrategias de comunicación adecuadas para que las familias perciban como necesarios y deseables los cambios que trae consigo esta Propuesta”. ¿Qué los lleva a tener esta prevención? Dándola por buena, lo que sigue, entonces, es focalizar la estrategia de comunicación, de modo que se direccione hacia la sensibilización y participación general en el mejoramiento de un bien público, como lo es la educación.

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