Propuesta para educación media superior

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Propuesta para los Foros de Consulta Nacional para la Revisión del Modelo Educativo, convocados por la Secretaría de Educación Pública

Si pretendemos valorar y realizar propuestas respecto al modelo educativo para la educación media superior en México, es necesario preguntarnos si los propósitos de la Reforma Integral de Educación Media Superior (RIEMS), iniciada en 2007, se concretaron y cuáles han sido los alcances del esfuerzo institucional que ya se ha emprendido. La consulta sobre el modelo y sus resultados han de tener como marco la experiencia de lo que antes se ha pensado y la de lo ocurrido, pues estos elementos contribuyen a hacer posible aquello que es deseable en este nivel educativo.

Estamos de acuerdo con que es en las aulas donde se deberá concretar el modelo educativo, pero también, y esto no debe olvidarse, que es fuera de ellas donde se encuentra casi la mitad de los jóvenes que debieran estar estudiando en este nivel.

Si bien el documento base ya avanza en reconocer que el modelo no es solo algo que concierne a lo curricular,  también se deberá tener cuidado en no considerar que el modelo puede hacerse cargo de todo, pues no todas las dificultades que enfrentan los jóvenes son de índole educativa, ni se pueden subsanar desde la escuela.

1) Fines de la educación media superior

Respecto a las preguntas que aparecen en el documento base, al final de este apartado:

  • ¿Cuál debe ser el “terreno común” de este tipo educativo? Una respuesta la tiene la RIEMS, y llegó a la conclusión de organizar un Sistema Nacional de Bachillerato con un marco curricular común, con un perfil de egresado por competencias. Se puede considerar que no se trata de decir si hay algo que se pondrá en común, pues el lineamiento de un perfil del egresado y un marco curricular ya están, sino más bien cuestionar si eso que existe como común es lo pertinente, lo que implica conocer a fondo la heterogeneidad institucional, para identificar en qué casos sigue dando respuesta, porque si su origen pretendía atender necesidades diferenciadas es posible que siga haciéndolo.
  • ¿Cuáles son los desafíos que enfrentarán los jóvenes en el primer cuarto de siglo? El primer gran desafío al respecto, en la actualidad, no es para los jóvenes sino para la SEP: desarrollar una escuela capaz de atraerlos, que contribuya a dotar de sentido su existencia, no que los expulse, como actualmente sucede.
  • ¿Qué orientación podría adoptar la educación media superior hacia el aprendizaje para la vida y el trabajo? Una pregunta pertinente en cuanto a que deberá definirse qué es lo que se espera de este nivel educativo. En cuanto al aprendizaje para la vida, ya existe un plan de estudios que tiene una orientación por competencias genéricas, que comprende las siguientes: se autodetermina y cuida de sí, se expresa y comunica, piensa crítica y reflexivamente, aprende de forma autónoma, trabaja en forma colaborativa y participa con responsabilidad en la sociedad. Se podría consultar si esto es lo que se requiere, y si en efecto ha tenido lugar en las aulas.
    En cuanto al trabajo, hay que reconocer primero que los estudiantes se insertan en condiciones laborales desfavorables. Para enfrentar esta situación puede considerar el diseño de un programa que les brinde experiencia laboral (a la manera de la educación dual alemana), a través de la cual obtengan ingresos destinados a su educación, y además valoren el trabajo como una actividad que se realiza para consolidar aprendizajes y continuar formándose, para tener experiencias de vida que enriquezcan y favorezcan la inserción social de una manera productiva. Este programa se desarrollaría con la participación de empleadores gubernamentales y de la iniciativa privada, y se entendería como una puerta al mundo adulto que abren las instituciones participantes, de una manera responsable y cuidada para los jóvenes de esta edad.
    Una alternativa adicional de experiencia laboral podría ser la del emprendimiento de microempresas por parte de los estudiantes durante los últimos semestres de su bachillerato. Lo anterior requeriría no solo un programa de formación para el emprendimiento, sino un sustento de capital financiero y social necesarios para fortalecer efectivamente sus iniciativas.

2) Marco curricular común

Este marco, como lo señala el documento base, ya existe, y por ello se insiste en que se conozcan los resultados de su puesta en marcha. Es una oportunidad que no debe desaprovecharse.

Los contextos, las posibilidades y las condiciones institucionales necesarias para instrumentar el marco curricular común, que están en las tres últimas preguntas, deben verse como parte esencial de la equidad.

Por su parte, los contenidos que pueden hacer pertinente la formación de los estudiantes de educación media superior no tienen que ver solo con aquellos que requiere el mercado de trabajo, tampoco con los que solicitan las universidades para admitir a los egresados, sin que implican, sobre todo, aquellos elementos que dotan de sentido la vida del joven. Se trata de profundizar el sentido formativo de este nivel, y no solo el énfasis propedéutico que tradicionalmente ha tenido.

3) Estrategias de enseñanza y de aprendizaje

Las estrategias de aprendizaje solo están contempladas en la primera pregunta del documento base, y están relacionadas con las competencias del perfil de egreso; sin embargo, es necesario reflexionar con mayor profundidad el tema, al menos por dos razones: 1) es preciso reconocer a los alumnos de educación media superior como sujetos activos y corresponsables de su aprendizaje, y 2) las condiciones de aprendizaje de los jóvenes de educación media superior son muy particulares y distintas de las de educación básica y superior, pues en esta etapa de la vida tienen lugar procesos de maduración intelectual, psicológica y fisiológica que condicionan el aprendizaje. El modelo educativo debería tenerlo en cuenta.

Hay que destacar que muchas de las estrategias por las que pregunta el documento base tienen que ver con las TIC; al parecer, existe la apuesta a una educación no presencial para ampliar la cobertura. Es necesario recuperar los aprendizajes de las experiencias de educación a distancia en el nivel medio superior, emprendidas en los planos federal y estatales, puesto que esta modalidad presenta no pocos retos de formación, acompañamiento y soporte para garantizar que los estudiantes cuenten con las condiciones necesarias a fin de aprovechar las TIC de manera que su educación media sea de calidad.

4) El desarrollo profesional y la formación continua de docentes y directivos

Las estrategias de enseñanza y las de aprendizaje deben ir alineadas con lo que se espera que sea el docente y el directivo de educación media superior, por lo que se hace necesario, antes que cualquier elemento, definir sus perfiles. Si estos no se actualizan, la reflexión sobre el desarrollo profesional y la formación continua no tiene fundamento.

Los tópicos a que refieren las preguntas para el debate están centrados en cómo resolver las necesidades de formación y de profesionalización de los docentes de este nivel educativo. Para dar respuesta a ellas se puede emprender un proceso de mejora con las siguientes características: dotar de instrumentos para que el docente, sus pares y directivos en la escuela y la Subsecretaría sean capaces de evaluar si está o no cumpliendo con su papel; un proceso donde el principal elemento sea la conversación y sea posible compartir la experiencia de trabajo en ambientes de confianza, solidaridad y  acompañamiento, para que ningún maestro esté solo en el aula, y que más bien sean todos los docentes en colectivo quienes hagan frente a las necesidades de los alumnos. Este proceso permitirá identificar cuáles son las necesidades de formación de los maestros (tanto de su asignatura, como las necesidades didácticas y en más amplio sentido pedagógicas), y tendrá mecanismos para transmitirlas a la Subsecretaría, que a su vez estará en condiciones de ofrecer cursos y talleres pertinentes.

El proceso para los directivos escolares puede ser semejante al descrito para los docentes, solo que en su caso se sugiere que la Subsecretaría instrumente mecanismos para organizar encuentros con directivos de otros planteles, con quienes compartir su experiencia y evaluar su quehacer.

5) La gestión escolar

Se sugiere el desarrollo de un proceso mediante el cual sea posible que las escuelas del nivel medio superior y sus actores puedan diagnosticarse y encaminarse a la mejora, esto es, que sean capaces de superar juntos (con el apoyo de la Subsecretaría y de todos los actores escolares) problemas identificados por ellos mismos que obstaculizan el aprendizaje de los alumnos.

La RIEMS estableció que el Consejo para la Evaluación de la Educación del Tipo Medio Superior (COPEEMS) estaría evaluando planteles a fin de incorporarlos al Sistema Nacional de Bachillerato. Al respecto, acaso valga la pena realizar un análisis de los instrumentos utilizados y, en su caso, de la información recabada, para conocer qué características guardan las escuelas de este nivel educativo.

Lo que ocurre en una escuela es responsabilidad de todos los actores escolares, y por ello la promoción de mecanismos de evaluación que los involucren (mediante diálogo, apoyo y trabajo colaborativo) hace posible que juntos encuentren soluciones a sus desafíos y fortalezcan el sentido de comunidad, tan necesario para que los jóvenes de este nivel educativo asistan a la escuela y perciban la importancia de su participación en ella.