Propuesta para Educación Superior para Profesionales de la Educación (Normales)

Propuesta para los Foros de Consulta Nacional para la Revisión del Modelo Educativo, convocados por la Secretaría de Educación Pública

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1. Características de la profesión docente

Se inicia este documento con la descripción de algunas características de la profesión docente, ya que es el ámbito laboral de los estudiantes de las normales:

  • La docencia comprende un conjunto de significados, métodos e instrumentos progresivamente profesionalizados, recibe reconocimientos económicos, sociales y atribuciones que la estimulan, implica una alta demanda intelectual, reglas claras de funcionamiento, aprobación y certificación según los requisitos de acceso al sistema, y mecanismos de autorización para ejercerla.

  • El desempeño de los maestros está delimitado por sistemas e instituciones educativas que le dictan calendario, horarios, contenidos de enseñanza, materiales educativos, comités, documentación administrativa y recopilación de datos de control escolar, entre otros.

  • Es erróneo equiparar el quehacer docente con las condiciones en que se realizan los oficios liberales como la medicina, el derecho o la administración de empresas. No es posible organizar el servicio profesional de los maestros desde esta lógica. La profesión docente no es como las que se llevan a cabo de manera autónoma en el mercado.

  • Los maestros, en su mayoría, se desempeñan en el mismo puesto de trabajo durante toda su carrera.

  • Los docentes atienden gran diversidad de asuntos en la escuela: campañas, programas de salud (problemas de visión, adicciones, sexualidad, higiene, nutrición), seguridad, concursos, entre otras tareas más que se atribuyen a los maestros y demandan su tiempo.

  • La docencia es desempeñada por especialistas de la enseñanza, y no puede ser por cualquiera. La complejidad que reviste implica una formación pedagógica y didáctica intensa y extensa en el trabajo, permanente actualización y alto compromiso en el ejercicio profesional.

2. Oferta educativa para la formación profesional docente reconocida por su buena calidad

La formación profesional docente se puede calificar desde el siguiente criterio general: que a los futuros docentes les quede claro que su trabajo es que TODOS los alumnos y alumnas aprendan.

Algunas de las características de “un buen docente” son: un alto concepto de sí mismo y de su profesión; altas expectativas de sus alumnos; no culpa a los estudiantes del fracaso escolar (busca y atiende las explicaciones de ello); trabaja y confía en sus colegas; lleva a cabo clases con mucha participación de parte de los alumnos; se asegura de que los alumnos sepan qué se espera de ellos respecto a las actividades que les encomienda; atiende la indisciplina con clases atractivas y con mucha participación; atiende a los alumnos de acuerdo con sus distintas necesidades. Las anteriores son características de los mejores maestros de educación básica, y por ello representan las formas de proceder que los estudiantes han de aprender durante su paso por las escuelas normales.

3. Elementos a considerar para el diseño curricular: enfoques, tendencias y perspectivas

Los profesionales de la docencia aprenden a serlo en tres espacios distintos y subsecuentes: 1) de manera implícita, cuando son alumnos en su trayectoria escolar básica, 2) de manera explícita y codificada en las escuelas normales, y 3) en la práctica. Lo anterior conlleva a que el segundo espacio (las normales) ha de tener una doble función: que desaprendan las prácticas inadecuadas del primer nivel y que aprendan unas adecuadas y en conexión con la práctica.

Las reformas curriculares en las escuelas normales emitidas durante 2012 para preescolar y primaria, general e intercultural, plantean una estructura curricular que, en términos pedagógicos, está acorde con los actuales enfoques y tendencias. No obstante, se puede advertir lo siguiente:

  1. Llama la atención que los Acuerdos 649 de primaria y 650 de preescolar son casi los mismos salvo en el “Trayecto de preparación para la enseñanza y el aprendizaje”, donde están contenidas las asignaturas propias de los saberes disciplinares. La pregunta que surge al respecto es: ¿cuáles son las especificidades disciplinares que distinguen la formación inicial de los profesionales de la docencia de preescolar y de los de primaria?

  2. En las licenciaturas preescolar intercultural y primaria intercultural se hace énfasis en la interculturalidad, la diversidad y el bilingüismo como parte constitutiva del México actual. No obstante, llama la atención que “el respeto a la diversidad y a su derecho cultural, en una auténtica pluralidad cultural y lingüística”, no quede planteado como una perspectiva central para todos los futuros docentes y sus alumnos en preescolar y primaria. Convendría precisar que los mexicanos debemos aprender y convivir desde y para la diversidad, lo cual implica que esos temas no sean sólo de las licenciaturas interculturales.

  3. En las reformas citadas se incluye el apartado “proceso de elaboración del currículo”, con el mismo contenido y desarrollo en cada uno. Si bien, un acuerdo secretarial no sea el lugar para desarrollar los retos que supone la falta de correspondencia entre los planteamientos de la reforma y la situación actual de los docentes, es necesario preguntar ¿qué tan distante está la práctica y la organización de las normales respecto a la reforma estipulada en los Acuerdos? Además, ¿cuál es la distancia entre la concreción de este nuevo currículo y, por otro lado, los recursos y las condiciones existentes en las normales?, y ¿cuántos maestros están en condiciones de trabajar bajo el nuevo currículo? La reforma se hace porque las prácticas educativas actuales en las normales no son como las propuestas en los acuerdos; entonces, ¿están las normales en condiciones de atender con mayor intensidad la práctica profesional y las tutorías propuestas?

  4. Es importante que cada licenciatura por nivel educativo (preescolar, primaria y telesecundaria) tenga claro qué le corresponde atender respecto a los futuros docentes.

  5. La inmensa mayoría de los egresados que se incorporan a la profesión docente lo hacen en escuelas rurales, multigrado y telesecundaria. Por lo anterior, es necesario que la modalidad multigrado forme parte del mapa curricular central y no como optativa. Esta modalidad ha de ser atendida respecto a sus especificidades. Es importante resaltar que esta implica el desarrollo previo de competencias genéricas y profesionales, pero al mismo tiempo contribuye a su desarrollo en la práctica. En otras palabras, esta modalidad interpela al docente en servicio a desarrollar aún más competencias como adecuación curricular, manejo de ambientes propicios, atención diferenciada a los alumnos, enseñanza bajo enfoques de aprendizaje autónomo, aprendizaje colaborativo, por proyectos, resolución de problemas; entre otros.

  6. Es recomendable que todo el “trayecto de práctica profesional” esté organizado con base en referentes claros, explícitos y acordes con el quehacer de las y los maestros, con niveles de desempeño que permitan construir diálogos y reflexiones pertinentes.

4. Perfil de ingreso y egreso de la formación inicial y la participación de los egresados en los concursos de oposición para el ingreso al servicio profesional docente

Aún no se sabe cómo serán los concursos de oposición, ¿estarán diseñados de tal manera que sean más que un examen de opción múltiple? Con este tipo de pruebas no se pueden medir las competencias de comunicación oral de los aspirantes, las cuales son centrales en su labor.

Por otra parte, hay que tener cuidado con el “efecto perverso” de los concursos de oposición en la formación inicial de los docentes, para evitar que las normales preparen a sus alumnos solo para esos concursos, y que lo hagan para la profesión.

Una manera de resolver los dos anteriores asuntos es establecer concursos de oposición que tengan, por lo menos ,tres fases: 1) examen escrito que contenga reactivos de opción múltiple y también que implique la redacción de la respuesta (con base en tablas de especificaciones que provengan, a su vez, del perfil de desempeño del docente); 2) evidencia videograbada de práctica pedagógica, y 3) examen oral que atienda la resolución de casos empíricos de aula (por ejemplo, con base en video de clases).

El ingreso en las normales ha de ser también mediante un examen, para impedir la incorporación de alumnos a través de prácticas como la “recomendación”.

5. Integración de un modelo organizacional, funcional y flexible, que responda a las características y necesidades cambiantes de la sociedad del siglo XXI

Las normales pueden convertirse en espacios para la innovación y el desarrollo. Ellas han de ser la “locomotora” del sistema educativo, y no su “último vagón”. Esto, evidentemente, implica su modernización, su transformación en instituciones de punta. Es probable que ello conlleve a la renovación de parte de su planta docente actual.

Hay temas que han de trabajarse desde las normales para que se vaya realizando la transformación del modelo educativo en las escuelas, como son: la atención a la diversidad, el aprendizaje autónomo y colaborativo, la atención a las capacidades y el ritmo de aprendizaje de los alumnos y alumnas, y el reconocimiento de que ellos son cuerpo, mente y afectividad.

Por otro lado, hay licenciaturas que pueden ser incorporadas a las normales, y son las propiamente disciplinares para los niveles de secundaria y media superior. Es decir, en las normales se pueden formar docentes frente a grupo que atiendan las didácticas especializadas de las asignaturas curriculares: matemáticas, lenguaje, ciencias naturales, historia, geografía, cívica y ética, entre otras.

Igualmente, las normales pueden abrir posgrados en temas como gestión y dirección escolar, tema que, al día de hoy, es fundamentalmente aprendido en la práctica.

El 45% de las escuelas primarias son multigrado y atienden cerca de 20% de la población escolar en ese nivel. Por su parte, dos de cada diez alumnos estudian en una telesecundaria.