Propuesta para los Foros de Consulta Nacional para la Revisión del Modelo Educativo, convocados por la Secretaría de Educación Pública

Propuesta integradora para educación básica

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Una educación básica auténticamente pública, ha de propiciar que todos sus alumnos alcancen los estándares de aprendizaje necesarios para su desarrollo pleno. Para lo anterior, es preciso situar a las escuelas en el corazón del sistema educativo nacional, y al aprendizaje integral del alumno en el centro de las escuelas. De manera tal que en cada una de ellas se emprendan procesos de mejora continua, tanto de la práctica docente como de la gestión escolar (Compromiso Social por la Calidad de la Educación, 2013).[1]

Desde el CSCE manifestamos que es preciso que la SEP revise y corrija el Acuerdo 592, “Por el que se establece la articulación de la educación básica”, toda vez que su confusa estructura dificulta su comprensión.

Asimismo, es necesario que no se repitan los errores presentes en el diseño del actual currículo, tales como:

  • Los múltiples listados de rasgos (perfil de egreso), competencias, estándares y aprendizajes esperados sin un ordenamiento claro ni suficientes distinciones entre sí. En el Acuerdo 592, ¿cuál es la relación entre el perfil de egreso, las competencias, los estándares y los aprendizajes esperados?, y ¿cuál es la diferencia y la relación entre los últimos dos al interior de cada campo formativo? Los estándares curriculares vigentes en algunos casos parecen atender asignaturas (español, inglés, matemáticas) y en otros, habilidades (estándares de habilidad lectora, estándares de habilidades digitales).
  • La pérdida de campos del conocimiento entre un nivel curricular y otro, pues los estándares vigentes no refieren al campo de la formación cívica y ética, que en cambio sí está presente en los aprendizajes esperados.

Un currículo adecuado y claramente estructurado, con estándares curriculares altos y asequibles para las y los alumnos mexicanos es la base de un modelo educativo que organice la práctica de los docentes y directivos, y oriente su apoyo en materiales y tecnologías pertinentes para el desarrollo pleno de nuestros estudiantes, conforme al país que los mexicanos acordemos como proyecto nacional.

¿Qué es hoy lo básico indispensable? (tema 2)

Para aprender a aprender y aprender a convivir es fundamental e indispensable que los estudiantes de educación básica sean niños y jóvenes saludables, inteligentes, y solidarios:

  • El bienestar físico, mental y social[2]es requisito de cualquier aprendizaje. Por ello, el Estado mexicano es responsable de construir ambientes saludables, que propicien este bienestar y sean educativos para los alumnos respecto a modos de vida y convivencia adecuados para el autocuidado integral, y para el cuidado del medio ambiente en que habitan.
  • La inteligencia, característica humana que se pone en juego en el aprendizaje, ha de cultivarse de manera que los estudiantes de educación básica desarrollen: a) sus emociones y sentimientos (elementos intrínsecos a su inteligencia), y b) competencias acordes con su edad, para atender, explicar (se) y verificar sus comprensiones respecto a sí mismos y el entorno natural y sociocultural del que forman parte, así como para tomar decisiones responsables, con el bien común como referente. El lenguaje y las ciencias son elementos culturales centrales para el desenvolvimiento de la inteligencia.
  • La solidaridad, que articula la acción responsable de las personas en cuanto que están implicadas en una sociedad, requiere la movilización de competencias para convivir en una democracia; es decir, una sociedad en la que ciudadanos diversos se relacionen con respeto y confianza, y concierten libre, pacífica y legalmente el ejercicio de sus derechos humanos.

¿Cómo organizar la escuela de educación básica para que sea eficaz?
El desarrollo profesional docente (temas 3 y 5).

El logro de los propósitos de aprender a aprender y aprender a convivir, con un sustento de salud, inteligencia y solidaridad, implica transformaciones indispensables en la organización de las escuelas de educación básica.

  • Que las escuelas contribuyan a la salud de los estudiantes solo si todas las actividades que se realizan en ella son saludables. Es necesario cuidar las dimensiones alimentaria, de actividad física y de prevención de riesgos (violencia, acoso, adicciones, etc.) del quehacer escolar.
  • Es imprescindible, para el desarrollo de la inteligencia de las y los alumnos de educación básica, que las escuelas sitúen el aprendizaje en el centro de su organización.
  • Es necesario, para formar estudiantes solidarios, que continúen el proceso de democratización de nuestra sociedad, que las propias escuelas formen en espacios democráticos. Hay experiencias en México que han propiciado que los alumnos se vayan empoderando, como sujetos individuales y colectivos en proceso de creciente autonomía, al tiempo que contribuyen de manera responsable a la configuración de sus escuelas como espacios sanos y adecuados para el aprendizaje (Centro de Estudios Educativos, 2013; Diseña el cambio, 2013).[3]

Situar el aprendizaje en el centro de cada escuela implica que:

  • El aprendizaje de todos los estudiantes sea el motivo y la razón de ser del quehacer de cada actor escolar, y el organizador de la gestión de cada escuela: la prioridad de la dirección y la del desempeño colectivo docente, del funcionamiento del Consejo Técnico Escolar y de la participación social.
  • El desempeño de cada docente se evalúe periódicamente con la concurrencia de la valoración del maestro en cuestión, la de sus pares y la de un directivo, con el solo propósito de retroalimentar su práctica educativa y elaborar y dar seguimiento a trayectos para su mejora. Lo anterior, en correspondencia con la “evaluación interna” estipulada por la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD).
  • El quehacer docente, su valoración y su mejora estén orientados, respecto a sus metas, por un modelo educativo que se concrete en estándares curriculares claros, altos, asequibles y valorables mediante procesos de evaluación dinámica en el aula (cf. CEE/SIEME/HE, 2013; Schmelkes, 2013).[4]

Una evaluación interna y formativa del desempeño docente con base en estándares de desempeño docente en el aula puede proveer, de manera más confiable que la evaluación de alto impacto,[5] información para organizar la formación continua a partir de las necesidades concretas y contextualizadas de los docentes. Organizar la formación continua a los docentes en servicio “desde la demanda” es una implicación sine qua non para convertir a las escuelas en el centro del sistema educativo.

¿Cómo garantizar la inclusión y la equidad en la escuela básica? (tema 4)

Los cursos comunitarios del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) concentran los niveles de deserción escolar más altos que el promedio nacional, y de logro educativo sustancialmente inferiores que el resto de las modalidades. Sus magros resultados educativos han de ser atendidos, de manera que el Estado: a) ofrezca a los mexicanos más marginados el acceso a una formación impartida por un profesional de la educación; b) que la modalidad multigrado sea atendida desde la formación inicial a docentes con un modelo adecuado a ella, y c) que las familias más pobres dejen de subsidiar la manutención y el alojamiento de los responsables de educar a sus hijos. De otra manera, será difícil que los mexicanos que más lo necesitan reciban la mejor educación.


[1]Compromiso Social por la Calidad de la Educación. “Declaratoria”, aprobada en la Sesión Ordinaria celebrada el 28 de agosto de 2013.

[2]Definición de la Organización Mundial de la Salud. Disponible en http://www.who.int/topics/mental_health/es/. Consulta: 30 de enero de 2014.

[3]Cf. Centro de Estudios Educativos. “Mejoramiento de la Calidad de la Educación Básica en Puebla. Evaluación y Seguimiento”, Manuscrito, 2013, y Diseña el cambio. “Proyectos”, 2013 Disponible en:http://www.disenaelcambio.com/projects_map/mexico.

[4]Centro de Estudios Educativos/Servicios Integrales de Evaluación y Medición Educativa/Heurística Educativa. “Estándares para la educación básica. Experiencia de mejora continua en escuelas mexicanas del nivel básico, con base en estándares curriculares, de desempeño docente y gestión escolar”, en Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, vol. XLIII, núm. 3, 2013, pp. 23-72; S. Schmelkes. “Evaluación formativa con la escuela al centro”, en Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, vol. XLIII, núm. 4, 2013, pp. 6-10.

[5]D. Koretz. Measuring Up. What Educational Testing Really Tells Us, Cambridge, Harvard University Press, 2008.