Qué propone el Modelo Educativo 2016 en materia de lectura

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Algunos hechos

México es un país que lee poco: 2.9 libros por año, según datos de la UNESCO (2012). El tiempo destinado por semana a esta actividad varía de media hora en adultos con bajos ingresos y educación básica incompleta, hasta casi dos horas para quienes terminaron la educación superior y tienen mejores ingresos que el resto de la población (Panorama Educativo de México, 2015).

En el ámbito educativo nacional los datos no son alentadores. Según PLANEA, 2016, 45% del estudiantado de 3° de bachillerato tiene el nivel más bajo en Lenguaje y Comunicación, esto quiere decir que solo muestran habilidad para identificar elementos de información explícita en diferentes textos.

En términos de comprensión lectora, el Manual de procedimiento para el fomento de la competencia lectora en el aula de la SEP establece que, si se quiere que un alumno, al terminar el primer año de primaria, comprenda oraciones de siete palabras en promedio, deberá leer con fluidez entre 35-59 palabras por minuto; y para que un alumno, al terminar la secundaria, pueda comprender oraciones de 30 palabras en promedio, deberá leer con fluidez entre 155-160 palabras por minuto (véase infografía).

Aunque el secretario Aurelio Nuño señaló recientemente que la lectura es prioridad en el Modelo Educativo 2016, esta competencia no aparece explícitamente en los logros esperados por nivel educativo, ni en el perfil de egreso de la educación básica; solo en media superior se alude a que el alumnado podrá identificar las ideas clave de un texto. En contraste, el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) tiene mayor relieve en los documentos.

En la propuesta curricular, Lengua Materna y Literatura tiene cuatro ejes, de los cuales dos están relacionados directamente con la lectura. La dosificación semanal de este campo formativo será de ocho horas en los primeros dos años de primaria, y disminuirá a cinco para el resto de la primaria y la secundaria. Por su parte, el componente de autonomía curricular abre la posibilidad de fortalecer la competencia lectora, a partir de lo que denomina Hora de lectura y biblioteca.

Para el diálogo

  • Es importante que, en el preescolar y en los primeros años de primaria, se lleve a cabo un buen aprestamiento para la lectura y escritura, pues es con esto que las niñas, niños y jóvenes logran la madurez necesaria para el adecuado desenvolvimiento de los aprendizajes posteriores.
  • Hay que tratar la lectura con su binomio indisoluble: la escritura, pues esta incentiva y promueve, de manera intensa, la primera. Una persona que se comunica por escrito tiende a leer más y mejor.
  • El uso de las TIC no sustituye la comprensión lectora, por lo que es esencial que se atienda directa y de manera pertinente en el componente curricular de aprendizajes clave.
  • Si bien la autonomía curricular abre el espacio para que las escuelas dediquen tiempo a la lectura, es importante que, como sistema educativo, se provean condiciones (espacios y materiales) que promuevan la lectura como recreación y no solo como necesidad de aprendizaje.
  • Se puede fortalecer la relación escuela-comunidad, si se diseña e implanta una estrategia en la que participen las familias de las y los alumnos en el fortalecimiento del hábito de la lectura.