Reflexiones sobre la evaluación del desempeño docente

Reflexiones sobre la evaluación del desempeño docente

Algunos hechos sobre el programa

El 29 de febrero de 2016, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, comunicó públicamente los resultados del primer grupo de docentes evaluados de acuerdo con su desempeño y que atiende lo que en la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) alude a la “permanencia”.

En ese mismo evento, el secretario anunció tres consecuencias que dimanan de la evaluación: la terminación del contrato laboral de quienes no presentaron la evaluación
(3 360 maestros y maestras en funciones de docencia y dirección en básica y de docencia en media superior); el incremento del salario en un 35% a los y las maestras cuya evaluación fue calificada como “destacado” y “excelente” (10 764, que representan el 8% de los que sí presentaron la evaluación), y por último, la formación continua personalizada para quienes presentaron las pruebas, lo cual atiende parte de lo que se podría considerar “mejora continua” (ver Voces de Compromiso).

Hay mucho que decir respecto de los resultados globales de esta evaluación, pero en este caso nos abocaremos a dos aspectos: 1) ¿qué nos dicen los resultados acerca del aprendizaje de los alumnos?, y 2) ¿qué hay respecto a los docentes que fueron evaluados como insuficientes?

Para abordar el primer punto, a continuación presentamos una gráfica que muestra los porcentajes del alumnado de básica en la Prueba Planea 2015 y los porcentajes de maestros y maestras de básica en cada nivel de desempeño.

grafica-evaluacion_desempeno_docente

La gráfica nos muestra la disparidad en la distribución porcentual entre alumnado y maestros/as en los cuatro niveles (salvo, quizá, en el nivel IV, que es el de mayor desempeño). Si bien ambas evaluaciones no miden lo mismo (no tendrían por qué), sí dicen qué porcentaje de evaluados se ubican en cada nivel.

Pero, ¿por qué esta disparidad? Hay varias respuestas. La principal es que el aprendizaje del alumnado se explica por muchos más factores que solo por el desempeño de los y las maestras, por lo tanto, es entendible que tengamos muy buenos y buenas maestras con resultados bajos en los alumnos.

Respecto al tema de los y las maestras que obtuvieron un resultado calificado como “insuficiente” (20 479, que representan el 15.27% de los que presentaron la evaluación), es preciso aclarar que en esta categoría están contenidos quienes obtuvieron menos de 999 puntos en todas las fases, quienes en dos de las fases obtuvieron puntaje de insuficiente, y quienes no presentaron todas las fases.

Hay que aclarar también que, de esos casi 20 mil 500 docentes, la mitad son del tercer tipo (solo presentaron uno de los tres mecanismos de evaluación). Lo anterior implica que, en realidad, solo son un poco más de 10 mil docentes los que están en el nivel “insuficiente”, de acuerdo con esta evaluación: habrá que esperar a que terminen los otros mecanismos de evaluación para conocer el status de los otros 10 mil.

Para el análisis y el diálogo

Con lo anterior en mente, desde Compromiso observamos que:

  • Si el aprendizaje del alumnado no depende solo del desempeño de los maestros y maestras, no es posible responsabilizarlos/as de todo el logro educativo, como se insiste en el discurso, y como pretende hacer la LGSPD.
  • En entrevista, la consejera presidenta del INEE, Sylvia Schmelkes, informó que el Instituto a su cargó encontró 29 aspectos a mejorar en la evaluación, mientras que la SEP detectó 21. Sería importante que hicieran públicos estos puntos de mejora.
  • La evaluación del desempeño en cualquier profesión gravita fundamentalmente respecto a qué y cómo se hace lo que se hace, mientras que la evaluación del desempeño docente implementada en México usa instrumentos que más bien dan cuenta de otros aspectos como la planeación, los productos áulicos y el conocimiento pedagógico y didáctico (mediante una prueba estandarizada). Por eso proponemos que, en pos de una evaluación del desempeño docente más pertinente, útil y formativa, se incluya la evaluación en el aula y también la autoevaluación. En México existe experiencia a gran escala en este tipo de evaluaciones, que ahora podría ser recuperada.